¿Eres uno más en la empresa?, ¿no sabes cómo hacer que tu trabajo luzca?, ¿necesitas más reconocimiento a tu esfuerzo? Aquí algunas sugerencias para solucionarlo.
La pertenencia a un grupo no es suficiente para sentirse satisfecho, en ocasiones es necesario destacar.
No hay un secreto o fórmula mágica que te saque del montón, pero sí puedes intentar algunas estrategias para distinguirte:
- Trabaja duro, bien y de buen modo. Esto no significa que te conviertas en workaholic o que tengas que recoger la ropa de la tintorería de tu jefe, pero sí quiere decir que el camino más seguro al éxito es el trabajo constante.
Para las organizaciones, los empleados más valiosos son los que están ahí cuando se les necesita, los que sugieren soluciones, los que apoyan y los que tienen buena disposición.
Por lo tanto, no basta con llegar a la oficina, hay que llegar con la actitud de hacer de cada jornada un día altamente productivo.
- Conviértete en aliado de tu jefe. Quizá la vida no te dotó de un buen jefe, pero ahí lo tienes y lo cierto es que él o ella necesita de ti. Aunque la relación no sea particularmente buena, sí puedes mejorarla.
Una estrategia válida consiste en hacerle saber que estás de su lado, facilitando su labor. Adelántate a los problemas y ofrécele opciones para hacer conseguir más logros en menos tiempo. - Involúcrate. ¿Qué tanto conoces a tu organización?, ¿sabes cuál es su misión, visión y filosofía?, ¿has leído su código de ética?, ¿sabes quiénes son sus competidores, proveedores y clientes?
Bien vale la pena que te allegues de esta información, pues cuando llegue una oportunidad de crecimiento, deberás saber qué terreno estás pisando. Infórmate y pregunta, esa inquietud sorprenderá a tu líder. - Aporta. Actualmente no basta sólo con cumplir, es necesario que le des un valor agregado a tu compañía. ¿Por qué? Porque las empresas están preocupadas por permanecer competitivas y bien posicionadas. Cualquier aportación que hagas, puede marcar la diferencia.
- Atrévete. Lo sé, a veces no es fácil alzar la voz y tocar puertas. Cualquier atrevimiento lleva sus riesgos. Sin embargo, recuerda que el que no arriesga no gana y si permaneces escondido en un bajo perfil, no le permitirás a tu empresa descubrir el talento que llevas dentro.
- Imprime tu sello personal. No firmes los correos como todos lo hacen, utiliza una despedida diferente o un estilo distinto al escribirlos. Lo mismo ocurre con reportes, entrégalos con profesionalismo y oportunidad, pero destaca tus ideas. Si asistes periódicamente a juntas, infórmate con anterioridad de los temas a tratar y prepara apuntes para comentarlos en el momento preciso.
- Valórate y defiéndete. El hecho de que quieras crecer en tu organización, no significa que debas tolerar abusos. Los empleados que toleran todo, corren el riesgo de permanecer indefinidamente bajo las órdenes de alguien que necesita un colaborador incondicional. Marca tus límites y haz valer tus derechos.
- Relaciónate. Bien se dice que santo que no es visto, no es adorado. En las empresas sucede algo similar. Las relaciones personales son fundamentales. No te quedes en tu cubículo, procura los sitios donde se reúnen tus colegas y asiste a sus eventos sociales. Regularmente las oportunidades surgen en esos medios.
- Condúcete con integridad. No quieras correr antes de caminar. Quieres crecer y eso está muy bien, pero en este camino no hay atajos. Lo mejor es escalar poco a poco y a la buena. Es bien sabido que las personas que obtienen ventajas en la empresa con facilidad, a la larga no son respetados.
Salir del montón implica trabajo, firmeza, decisión y disciplina, pero no es imposible. Sólo hace falta que quieras dar el salto y le demuestres a tu organización y al mundo, lo valioso que eres.
¿Qué otras acciones podrían funcionar para distinguirte como un empleado único?, ¿crees que un trabajador con estas características se perfile para liderear la organización?

